Los secretos que esconden los neumáticos de la Fórmula 1

Los secretos que esconden los neumáticos de la Fórmula 1

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En los últimos años los neumáticos se han convertido en una pieza decisiva a la hora de conseguir títulos en Fórmula 1. Sabemos que cada piloto cuida más, o menos, sus compuestos y que existen varios tipos de goma en función de las características de la pista. Pero, ¿Cuáles son los aspectos menos conocidos del único elemento del monoplaza que está en pleno contacto con el asfalto?
De entrada, la fabricación de los neumáticos es un proceso altamente complejo, más incluso que fabricar gomas para motos. El motivo es que la diferencia de peso de los pilotos es mínima si se compara con el peso total del coche, algo que no sucede, por ejemplo, en las competiciones de motociclismo.
Otro de los aspectos que se suele comentar es la influencia que tiene el estilo de conducción de cada piloto en la vida del neumático. Al respecto Nicolas Goubert, director técnico de Michelin, opina que la incidencia del estilo de conducción es mínima, mientras que fuentes de Pirelli aseguran lo contrario.

“Lo más importante es que en la Fórmula 1 el estilo de conducción tiene muy poca influencia en el estrés al que están sometidos los neumáticos”, señala Goubert.

Manuel Muñoz, ingeniero de Pirelli, proveedor de neumáticos de la Fórmula 1, considera que la manera de conducir de cada piloto es la que asegura, o no, la vida y el cuidado del neumático, pues la forma en cómo se desliza o se calienta la goma influye directamente en todo el monoplaza. De hecho, en la Fórmula 1 actual los neumáticos son los que marcan la estrategia, y con ello, el éxito o el fracaso de la carrera, por lo que, a priori, afirmar que el estilo de conducción apenas es influye parece un error.
Es tal la importancia de las gomas en la competición que Pirelli asigna a cada escudería un técnico que no sólo entiende a la perfección los diversos compuestos, sino que también comprende el monoplaza en su totalidad. Esto se hace por un motivo simple, pero de vital importancia, y es el de adaptar cada neumático a un chasis determinado. Así pues, técnicos de Pirelli, mecánicos e ingenieros de los diferentes equipos trabajan codo a codo para asegurar no sólo la mejor elección del compuesto, sino la manera óptima de tratarlo.
Un tema recurrente entre las conversación ingeniero – piloto es la de la estabilidad, pues bien, una de las maneras de ‘medirla’ –al margen de la telemetría- es preguntarle al piloto qué tan estable es un compuesto en una curva rápida. La razón es que el piloto es el único que puede notar el movimiento del monoplaza, y este movimiento variará de compuesto en compuesto, siendo las gomas duras las que más estabilidad suelen proporcionar a un Fórmula 1.
Y por último, los asfaltos, y quizás este es un aspecto un tanto desconocido, pero si por ejemplo un determinado circuito decide reasfaltar su trazado, los equipos tienen que volver a evaluar, desde cero, cómo se comporta cada goma, la estabilidad y la durabilidad que tienen porque al final neumático y asfalto se integran, y si el tándem falla, la estrategia también.