Las reliquias abandonadas de la exploración espacial

Las reliquias abandonadas de la exploración espacial

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Roland Miller, fotógrafo y académico estadounidense, se interesó por las instalaciones abandonadas de la agencia espacial estadounidense (Nasa), cuando en 1988 un ingeniero ambiental le pidió tomar imágenes de unos químicos que habían sido encontrados en un edificio no utilizado en las instalaciones de Cabo Cañaveral, en Florida.

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En el proceso, visitaron el Complejo de Lanzamiento 19, lugar de las diez misiones tripuladas Gemini y en cuanto Miller vio el casco oxidado del pórtico, supo que debía fotografiarlo. “Pronto descubrí que había muchos otros sitios abandonados”, cuenta a La Tercera. Y quiso fotografiarlos todos.

Le tomó dos años obtener el acceso que deseaba. “Una vez que mostré las fotografías que estaba haciendo a funcionarios de la Nasa y la Fuerza Aérea, me dieron permiso para continuar el trabajo”, señala.

En octubre de 2014 lanzó una campaña en Kickstarter para financiar la publicación de las imágenes, recopiladas en 25 años, en un libro. La campaña alcanzó interés mundial y Abandoned in Place: Preserving America’s Space History (Abandonado en su sitio: Preservando la Historia Espacial de EE.UU.) consiguió 293 patrocinadores, quienes contribuyeron con casi 38 mil dólares para su producción.

“El interés mundial en el proyecto, y especialmente por las imágenes de Apolo, me sorprendió y me hizo notar que ir a la Luna no fue sólo un logro americano. Fue un esfuerzo humano que afecta a todos”, dijo el fotógrafo en el lanzamiento del libro.

Abandoned in Place (ahora disponible por cerca de 40 dólares en Amazon) tiene 101 imágenes de las instalaciones de la Nasa, la Armada y Fuerza Aérea estadounidenses, que fueron claves en la carrera espacial.Miller visitó 12 sitios para completar el centenar de fotografías que incluye el libro, que también tiene relatos de la historia de las misiones espaciales, realizados, entre otros, por el curador del Museo Smithsoniano del Aire y el Espacio, Roger Lanius, y la astronauta Pamela Melroy, además de imágenes relacionadas de otros fotógrafos y artistas, indica.

Entre cohetes y serpientes

Lo más complejo para obtener las distintas imágenes fue que muchas áreas activas rodean aún la mayoría de las plataformas de lanzamiento abandonados. “Durante ese tiempo, se desmantelaron una serie de complejos de lanzamiento activos, y yo podía entrar, pero había áreas en que las fotografías no estaban permitidas. Otros sitios de lanzamiento fueron reutilizados para servir a nuevos programas de cohetes, y también se convirtieron en inaccesibles”, cuenta.

Tuvo encuentros inesperados, pues los complejos de lanzamiento de la Estación de la Fuerza Aérea en Cabo Cañaveral están rodeados de áreas silvestres. “Frecuentemente encontrábamos armadillos, serpientes, jabalíes, tortugas e incluso, unos pocos cocodrilos durante los viajes allí”, dice.

Entre sus imágenes favoritas está un anillo de lanzamiento restaurado en Cabo Cañaveral, que fue parte del complejo de lanzamiento 34, para los programas Apolo y Saturno. La fotografía muestra la plataforma de lanzamiento después de haber sido limpiada con un chorro de arena y repintada en un esfuerzo por preservarla.

“El complejo 34 es el sitio de lanzamiento de la primera misión Apolo, la Apolo 7. Es también el sitio del incendio de la Apolo 1 que mató a los astronautas Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee en 1967”, cuenta.

“Por varios años había estado tratando de hacer una fotografía de este sitio que comunicara su pacífica atmósfera. La luz del atardecer, junto con las nubes en esta imagen me permitieron capturar el sentimiento que estaba buscando”, dice.